La trata de personas es una de las economías criminales más complejas del mundo, y una de las que menos se comprende. Esto es especialmente cierto en la frontera entre Estados Unidos y México, donde operan un puñado de organizaciones criminales con diversos grados de poder y sofisticación, ejerciendo una amplia variedad de actividades criminales. Las estimaciones con respecto a su número varían, pero actualmente existen varios cientos de grupos criminales que operan en todo México, muchos de los cuales están relacionados con la trata de personas.

*Este artículo es el primero de una investigación de tres partes, “Geografía de la trata de personas en la frontera Estados Unidos-México”, que analiza cómo operan las redes de trata de personas en diferentes puntos de la frontera norte de México con Estados Unidos. Lea la investigación completa aquí.


La pregunta es ¿qué tipo de conexión tienen entre sí? Los funcionarios suelen considerar que la trata de personas está controlada por grandes organizaciones criminales, a las que se refieren como “carteles”, pero la realidad es que en la frontera entre Estados Unidos y México hay una amplia variedad de grupos que se dedican a esta actividad. El presente informe pretende abordar este difícil territorio y analizar las diversas maneras como los diferentes tipos de grupos criminales participan en la trata de personas. Tiene como objetivo ofrecerle información a los formuladores de políticas que buscan abordar la trata de personas, de modo que puedan utilizar de una mejor manera sus limitados recursos. También pretende presentarle a las partes interesadas diversas oportunidades de intervención positiva para mitigar este problema.

Los hallazgos de este estudio son el fruto de dos años de investigación de escritorio y trabajo de campo en los estados de Baja California, Chihuahua, Sonora y Tamaulipas, México. Incluye docenas de entrevistas presenciales y virtuales con trabajadoras sexuales, víctimas de trata, activistas contra la trata de personas, fiscales, expertos en seguridad, funcionarios gubernamentales, investigadores y académicos. El equipo de investigación se desplazó a varias ciudades en la frontera entre Estados Unidos y México que son consideradas puntos críticos de trata de personas. Además, analizamos datos gubernamentales de investigaciones sobre trata de personas, casos judiciales y estudios previos sobre el tema.

Hallazgos principales

1. En la frontera entre Estados Unidos y México hay cuatro corredores criminales principales, en cada uno de los cuales se practica la trata de personas de una manera levemente diferente. La mayoría de estas operaciones son realizadas por pequeños grupos criminales conformados en general por clanes, que compran a los funcionarios locales corruptos o cooperan con ellos. En cada corredor hay grandes variaciones en cuanto al nivel de participación de las principales organizaciones criminales de México en la trata de personas. Dicha participación va desde el suministro de víctimas a las redes de trata de personas hasta el cobro de impuestos a esas redes mediante la extorsión, pero rara vez implica el control total de las operaciones.

2. Dichos corredores muestran que la trata de personas depende del panorama local del crimen organizado, de las capacidades de los organismos de seguridad y de los flujos migratorios que pasan por estos corredores. La relación más estrecha del crimen organizado mexicano con la trata de personas se da con el tráfico ilícito de migrantes. Ambos delitos son distintos, pero los migrantes vulnerables suelen ser obligados a trabajar para los grupos del crimen organizado o son explotados sexualmente por individuos oportunistas responsables de guiarlos por determinada área.

3. Los diseñadores de políticas que intentan controlar la trata de personas deberían reclamar más investigaciones y mayores recursos para la recopilación y el análisis de datos. En ambos lados de la frontera Estados Unidos-México hay una gran escasez de datos relacionados con este delito, lo que contribuye a la incertidumbre acerca de hacia dónde dirigir los recursos. Sin una recopilación sistemática de datos sobre víctimas y victimarios, es difícil comprender la verdadera naturaleza de la trata de personas en esta zona y, por lo tanto, concentrar de manera adecuada los recursos para mitigar el impacto de este flagelo.

Comentario: 

El artículo presenta una perspectiva profunda y detallada sobre la compleja realidad de la trata de personas en la frontera entre Estados Unidos y México. Lo más destacado es que logra evidenciar la diversidad de actores criminales involucrados, en contraposición a la narrativa simplista que a menudo se maneja sobre el control de los “carteles”

En primer lugar, el texto subraya que en esta zona fronteriza existen "varios cientos de grupos criminales" que participan en actividades relacionadas con la trata de personas, con diferentes grados de poder y sofisticación. Esto desafía la noción de que unas pocas organizaciones mafiosas dominan todo este lucrativo negocio ilegal. Por el contrario, el panorama es mucho más fragmentado, con pequeños grupos criminales locales, como clanes familiares, jugando un papel clave.

Un aspecto fundamental que se resalta es la conexión entre la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes. Si bien son delitos distintos, a menudo los migrantes vulnerables son explotados por los grupos criminales que los guían a través de la frontera. Esto evidencia cómo los flujos migratorios y las capacidades de las agencias de seguridad en la región configuran las dinámicas de la trata.

 

Asimismo, el texto muestra que la participación de las grandes organizaciones criminales mexicanas en la trata de personas varía considerablemente entre los diferentes corredores criminales a lo largo de la frontera. En algunos casos, su rol se limita al suministro de víctimas o a la extorsión de las redes de trata, sin un control total de las operaciones. Esto revela la complejidad de las interconexiones entre los distintos actores.

 

Un hallazgo clave es la necesidad apremiante de mejorar la recopilación y el análisis de datos sobre este fenómeno. La falta de información sistematizada, tanto en Estados Unidos como en México, dificulta que los formuladores de políticas puedan dirigir adecuadamente los recursos y las estrategias de intervención. Sin una comprensión más profunda de las víctimas, los perpetradores y los patrones de trata, será extremadamente complicado abordar efectivamente este flagelo.

En conclusión, este artículo ofrece una imagen mucho más matizada y realista de la trata de personas en la frontera entre Estados Unidos y México, alejándose de las simplificaciones comunes. Subraya la necesidad de entender la diversidad de actores involucrados, la interconexión con el tráfico de migrantes y la apremiante exigencia de mejorar la recopilación de datos. Solo a través de un análisis riguroso y contextualizado podrán los responsables de formular políticas diseñar respuestas más efectivas y dirigidas a este grave problema.